Los colombianos han sido entrampados por el presidente Petro, quien, mediante una calculada campaña, copó el espacio de la izquierda, que tiene la misión de defender la soberanía y la autodeterminación nacionales. El entrampamiento le funcionó con la cooptación de una parte de esa izquierda que terminó al servicio del imperialismo agresor del país. Parodiando al Quijote de La Mancha: “no se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad de Dios”, en Colombia “no se mueve sin la voluntad de Estados Unidos”, y durante el Gobierno Petro nada distinto sucedió, puesto que fue uno de los más monitoreados por EE. UU., con la presencia física de altos funcionarios en la Casa de Nariño. Así, en febrero de 2024 fueron enviados desde la Casa Blanca el asesor adjunto de Seguridad Nacional de EE. UU., Jon Finer, y el asesor para el Hemisferio Occidental, Juan González, mientras que en agosto de 2025 el turno correspondió a una delegación bipartidista de congresistas encabezada por los senadores Bernie Moreno y Rubén Gallego, junto al entonces encargado de negocios, John McNamara.
Además, fueron muy comentadas varias de las visitas del Comando Sur de EEUU, con la general Laura Richardson (2022-2024), con quien se acordaron temas de seguridad nacional, medio ambiente y ejercicios militares conjuntos con el portaaviones USS George Washington en Bahía Málaga; igualmente se recibió al almirante Alvin Holsey en abril de 2025, nuevo jefe del Comando Sur, quien llegó a Bogotá para reunirse con altos mandos militares, y públicamente invitado por el presidente Petro a la Casa de Huéspedes Ilustres en Cartagena, para dialogar sobre la seguridad en el mar Caribe. Petro también se reunió en Washington con el presidente Donald Trump y su gabinete, incluidos el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio. Con todo este arsenal, EE. UU. se aseguró que el “izquierdista” Petro les garantizara sus intereses en Colombia. ¡Más arrodillado, imposible!
EE.UU. mantiene el dominio sobre Colombia de diferentes formas: Adhesión al Consenso de Washington que impone el modelo neoliberal; participación en el tanque de pensamiento que es la OCDE; el manejo de la economía con las imposiciones de la banca multilateral –FMI, BM, BID–; la absorción de la producción y la vida de los colombianos mediante el TLC, puesto que recoge todos los aspectos de la Nación; además de la sujeción territorial con un Acuerdo Complementario para la Cooperación del 2009 que permite al personal militar y contratista estadounidense el uso compartido y acceso a siete bases operadas por las Fuerzas Militares de Colombia: Tres bases aéreas: Germán Olano Moreno en Palanquero, Alberto Pawells Rodríguez en Malambo y Capitán Luis Fernando Gómez Niño en Apiay; dos fuertes militares del Ejército: Tolemaida en Nilo y Larandia en Caquetá, y dos bases navales: ARC Bolívar en Cartagena y ARC Málaga en Bahía Málaga. A esto, el Gobierno Petro les aseguró una Estación de Guardacostas en Isla Gorgona y la presencia militar del Grupo Aéreo del Amazonas y la Brigada de Selva de las Fuerzas Militares colombianas en Leticia.
El 3 de julio de 2026 el presidente Petro le imploró a Trump que le devuelva la visa y lo retire de la lista OFAC, o Lista Clinton: “El presidente aseguró que Trump desconocía que él y su familia continúan en la Lista OFAC, por lo que, según Petro, el mandatario estadounidense se comprometió a revisar la situación y actuar frente al tema”, dice un comunicado de la Casa de Nariño. ¡Así, es el Imperio con sus lacayos!




