En 2022 la mayoría de quienes acudieron a las urnas votaron como castigo al pésimo Gobierno de Duque y de quienes le antecedieron. Gobiernos que además de aplicar a rajatabla el recetario neoliberal, en detrimento de la producción nacional, dieron muestras de su descomposición con corruptelas inmensas en todo el país. Son recordados casos como el de Agro Ingreso Seguro, el de Odebrecht y el de Centros Poblados. El proyecto de Gustavo Petro se presentó como “el cambio” frente a este y otros asuntos, no obstante, los múltiples escándalos de corrupción que plagaron su gobierno lo ubican como continuista en línea con sus antecesores.
El caso de la UNGRD pasa a la historia como uno de los más escandalosos pues se transfirieron recursos desde el Ministerio de Hacienda hacia esta entidad por 1.4 billones de pesos. Su objetivo era desviar recursos para apalancar la actividad del gobierno en el Congreso y pagar favores de campaña. En toda esa actividad se generaron sobrecostos por aproximadamente 300 mil millones de pesos. El latrocinio se destapó en el año 2024 por medios de comunicación y entes de control debido a que se descubrió una operación de inflación de los costos en la adquisición de carrotanques cisterna destinados a abastecer de agua a las comunidades pobres de la Guajira. Como este, otros tantos proyectos en varias zonas del país registraron sobrecostos con el objeto de utilizar esos recursos para pagar coimas. Un multimillonario robo de recursos de la nación para comprar apoyos políticos en el Congreso, mientras las comunidades quedaban desprotegidas ante las emergencias.
Las defraudaciones no son casos aislados
Hicieron parte de una administración que llegó al extremo de sobornar a algunos miembros del Congreso. Lo que allí se ejecutó no fue un asunto menor ni de “ruedas sueltas”. Fue un entramado de corrupción de grandes proporciones que involucró a varios de los más altos funcionarios del gobierno y de su bloque, el Pacto Histórico. Tras las declaraciones de los testigos clave del caso, se conoció que estuvieron implicados congresistas de varios partidos a quienes era necesario sobornar para que mostraran su apoyo a la aprobación de créditos internacionales y reformas en trámite o próximas a cursar en el Congreso. Se imputaron cargos penales contra ministros del gobierno Petro y el círculo más cercano al presidente: Ricardo Bonilla, exministro de Hacienda. Luis Fernando Velasco, exministro del Interior. Olmedo López, antiguo director de campaña de Petro y exdirector de la UNGRD. Sneyder Pinilla, mano derecha de Olmedo López y exsubdirector de UNGRD. Carlos Ramón González, exdirector del Dapre y exdirector de Inteligencia Nacional y Sandra Ortiz, exconsejera Presidencial para las regiones.
De igual manera, aparecen vinculados Iván Name y Andrés Calle, presidentes del Senado y de la Cámara, respectivamente. Y, según las acusaciones, tuvo una matriz de colaboración que involucra a más de 25 congresistas que incluye a figuras como Wadith Manzur, Karen Manrique y Martha Peralta Epiauyú.
La sociedad condena el enriquecimiento ilícito con los recursos públicos.
Sin importar la afinidad política que se tenga, la sociedad colombiana en pleno debe rechazar este tipo de actuaciones. Es inaceptable que los recursos públicos se desvíen y utilicen como caja menor de los gobiernos de turno, y menos los de una entidad como la UNGRD, porque en el plano concreto implica jugar con la vida y la salud de millones de colombianos. ¿Quién sino la UNGRD se encarga de prevenir, mitigar y responder ante desastres naturales como deslizamientos, avalanchas, inundaciones y terremotos? Resulta paradójico que estas actuaciones del alto gobierno vayan en contravía de su tan conocido eslogan “Potencia mundial de la vida”.
Por último, resulta evidente que este escándalo, y otros como el de Sarabia, el de Nicolás Petro, los múltiples nombramientos irregulares, terminaron desdibujando las pretendidas banderas de anticorrupción y de cambio agitadas por el gobierno Petro y pasando factura a la campaña de su candidato Iván Cepeda. Tanto, que hasta fervientes figuras del petrismo lo han reconocido. Por eso, resulta por lo menos desubicado buscar en causas externas lo que a leguas se nota tiene una causa endógena, que sin duda influyó en la derrota del candidato Cepeda en la reciente contienda electoral.



