Donald Trump y asesores revisan documentos sobre estrategia seguridad de Trump

Estrategia de Seguridad Nacional de Trump afecta a Colombia

Ene 20, 2026 | Pasa en el mundo, Qué está pasando

La Estrategia de Seguridad de Estados Unidos cambia de escenario, pero conserva objetivos que afectan a Colombia en seguridad regional, alianzas militares y soberanía.

Asistimos hoy a un cambio del orden global, en que el gobierno de Donald Trump mantiene los mismos objetivos geoestratégicos de Biden: afianzar por la fuerza de las armas la hegemonía de Estados Unidos, en declive. Así se entiende su agresión a Venezuela, que sienta un precedente para Latinoamérica y Colombia.

La explicación en contexto

 Cada gobierno norteamericano lanza su propia Estrategia de Seguridad Nacional (NSS por sus siglas en inglés), acorde con sus intereses globales y con las condiciones geoestratégicas cambiantes. Mientras las NSS de Trump 01 y de Biden priorizaban su estrategia en el Indo-Pacífico al considerar a China como su mayor amenaza, la de Trump 02 la enfoca en el Hemisferio Occidental y fundamentalmente en su patio trasero, acudiendo a la Doctrina Monroe, tal como lo explica el aspirante al Senado Jorge Enrique Robledo en reciente nota de La Tribuna.

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Claro que China sigue siendo la mayor amenaza comercial para los intereses de Washington, pero a Trump, al parecer, le resulta más práctico cortar las relaciones de Pekín con la débil Latinoamérica, para que ellas se hagan exclusivamente con Estados Unidos. Es un ataque directo contra la asociación comercial de los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Suráfrica) y todos aquellos que pretenden desprenderse de la hegemonía del dólar, lo que se ha llamado el ‘Sur global’.

En el mundo está decayendo el orden unipolar, comandado por Estados Unidos, mientras emerge uno multipolar que amenaza la hegemonía del primero. En ese marco, en que el comercio de los BRICS se consolida en el mundo y el poder de Wall Street ya no puede competir en pie de igualdad, el Pentágono recurre al poder de la fuerza y se está convirtiendo en el mayor peligro para la paz global.

Así se entiende lo que ha pasado en Venezuela y también lo que se ha venido preparando en el patio trasero norteamericano con un nuevo ingrediente: la violación del Derecho Internacional ya sin tapujos.

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Las implicaciones de las NSS para Colombia

 Después del ataque a Venezuela, Trump amenazó a Colombia. Pero eso no es nuevo, porque hace parte de la continuidad estratégica de seguridad del Pentágono, que se remonta a varios años. El primer gobierno de Trump incluyó a nuestro país como primer “socio global” no miembro de la OTAN en Latinoamérica, una ampliación ofensiva del Atlántico Norte al Indo-Pacífico.

El papel de la OTAN radica en controlar militarmente al mundo al servicio de los Estados Unidos, con el objeto de mantener su hegemonía global. Eso explica la creación de “socios globales”, aunque no miembros, porque no pertenecen a la Alianza atlántica del Norte. Estos países son AustraliaCorea del SurJapónMongoliaNueva ZelandaIrak y Pakistán, todos relacionados con los intereses estadounidenses en el Indo-Pacífico, para cercar a China. ¿Por qué se agregó a Colombia como primer país latinoamericano a esa lista?

Si observamos la ubicación geoestratégica privilegiada de nuestro país, entendemos por qué se lo ancló, durante el mandato Trump 01, ratificado después por el de Biden, en esa alianza militar comandada por Estados Unidos. Primero, tiene costa en el Pacífico y está mirando a Asia; segundo, con costa en el Caribe, límites con Venezuela y próximo al Canal de Panamá, que une los dos océanos, porque uno de los objetivos estratégicos para los intereses globales de Estados Unidos es controlar las rutas navales.

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Los gobiernos colombianos, el de Juan Manuel Santos con Trump 01, el de Iván Duque con Biden y después el de Gustavo Petro también con Biden, lo aceptaron sumisos, pero ninguno de ellos se percató de las graves implicaciones para la soberanía de Colombia. Es más, durante el gobierno de Petro es cuando más visitas a nuestro país hizo la comandante del Comando Sur del Pentágono, Laura Richardson, quien dijo claramente que la “seguridad nacional” de Estados Unidos estaba ligada a los recursos naturales de la región, y mencionó el “triángulo del litio” (Argentina, Chile, Bolivia), el petróleo de Venezuela y el agua dulce de la Amazonia, que implica a Colombia.

Por eso, la NSS de Trump es continuidad de la de Biden, solo que con mayor énfasis en su patio trasero según la Doctrina Monroe. Y con mayor descaro, puesto que ya no utiliza el guante de terciopelo humanitario para embaucar a incautos y guardarles las formas a gobiernos embaucadores como el de Petro.

Además, en otro gesto de obsecuencia, Petro llegó incluso a proponer una “OTAN amazónica” supuestamente para preservar el recurso hídrico y otros del subsuelo, dejándose llevar por el falso ambientalismo de Biden. Ahora, bajo Trump, intenta salirse de la OTAN, no por considerarla una amenaza para nuestra soberanía, sino con el pretexto del rechazo del apoyo de Trump al genocidio en Gaza, como si Biden no lo hubiera también apoyado.

Las NSS de Estados Unidos de Biden y Trump tienen los mismos intereses geoestratégicos, que se pueden entender hoy dentro del contexto de cambio de orden global, en el que los gobiernos de Colombia se han supeditado a la hegemonía norteamericana poniendo en peligro la seguridad nacional del país.

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