Hay personas que tienen la virtud de hacer reír a los demás y entre ellas existen múltiples estilos, modales y vocabularios. Desde los más ramplones hasta los más refinados, de los más simples a más complicados y todos tienen su propio público. La razón es que el humor ayuda a la sociedad a recordar acontecimientos o, incluso, a predecir el futuro. El humor bien puede ser el “alma” de la sociedad. Con él, los graves problemas se alejan, así sea por unos instantes. Las personas con un buen humor son muy apetecidas como compañía. Y hay humoristas que por sus mensajes se han convertido en personajes entrañables de muchas generaciones.
México es cuna de grandes artistas y entre ellos, excelsos humoristas, destacándose Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, por cuyo nombre nadie lo conoce, pero si se consulta por Mario Moreno ‘Cantinflas’, nacido en 1911, es posible que las últimas cuatro generaciones tengan muy buenos recuerdos de sus cerca de 50 películas, dramas y comedias que escribió, dirigió, produjo e interpretó, casi todas con un contenido de mensajes sociales que han perdurado en el tiempo y forman parte de la historia. Es una verdadera delicia disfrutar de su lenguaje, que aparenta una verborrea, un galimatías, tan enrevesado que se hace necesario un instante de reflexión para soltar la carcajada. Además de su particular hablar, ‘Cantinflas’ se distingue por su vestuario de pantalones caídos y por un caminado y baile acompasado. ¡Qué gran personaje!
El 23 del mes pasado, a Abelardo de la Espriella –ADLE–, el ciudadano estadounidense que ese país le impuso como presidente a Colombia, en medio de su populismo derechista, le dio por ponerse una pistola al cinto para salir a patrullar la seguridad en Santa Marta, que estuvo tomada por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. Desde entonces, ADLE decidió seguir llevando “pistola al cinto”, como ‘Cantinflas’ en su legendaria película “Por mis pistolas”. Mientras ADLE sale a conquistar “Locolombia”, el comediante lo hizo con la arisca Arizona, liberándola de maleantes para poder recuperar su herencia familiar, ni más ni menos que una mina. Pero mientras ‘Cantinflas’ hizo amigos para repartir su riqueza, ADLE decidió en Barranquilla entregar las riquezas de “Locolombia” a su poderoso Estados Unidos.
ADLE también decidió firmar el 8 de septiembre el Decreto 1368 de 2026, con el cual se levantó la suspensión general de los permisos para el porte de armas de fuego en Colombia. Además de servirle para justificar el continuar portando la “pistola al cinto”, con esa decisión el Estado colombiano renuncia a tener el monopolio de las armas, violando el Artículo 223 de la Constitución Política Nacional, en un país atravesado por todo tipo de violencias. Veremos en Colombia entonces a las familias tratando de armarse para asegurarse su propia seguridad, la cual es incapaz de garantizar el Estado dirigido por ADLE. Así como en la película ambientada en el Lejano Oeste mexicano, todo jefe de familia deberá convertirse en un “Siete Machos” combatiendo a la infinidad de “Guadalupes” que violan y asesinan para despojar y robar, hasta cuando llegue un Margarito (Cantinflas), humilde, trabajador, miedoso y bromista que salve a este inhóspito país.
ADLE está muy lejos de ser un ‘Cantinflas’, puesto que ¡este gran personaje enseñó lo que es el respeto por la vida!
