Un terremoto de magnitud 7,4 sucedió el pasado 10 de agosto, el cual, según el Servicio Geológico Colombiano, SGC, tuvo epicentro en San José del Palmar, Chocó, con una duración entre 90 segundos y dos minutos. Los reportes oficiales indican que el sismo causó cerca de 300 muertos, 194 personas desaparecidas, miles de heridas y afectó a 472 municipios en 15 departamentos, 120.871 familias y 1865.996 personas. Además, dejó 127.608 viviendas averiadas, 26.392 destruidas y 197 edificios colapsados. También centros de: salud 304, educativos 3.207 y comunitarios 4.059, 410 vías. 95 acueductos. 48 puentes vehiculares y 13 peatonales y 5 aeropuertos. Colombia ha sufrido a lo largo de su historia constantes desastres naturales, con miles de víctimas mortales y de lisiados, así como millones de damnificados.
Esta tragedia recordó que Colombia ha sido epicentro de intensos terremotos como el de Armenia de 1999, que causó 1185 muertos, y de otros como el sismo del Pacífico del 31 de enero de 1906, con una magnitud de 8,8, que afectó las costas de Nariño y Cauca. En Cúcuta, el 18 de mayo de 1875, un terremoto destruyó por completo a esta ciudad y poblaciones vecinas, con entre 5.000 y 10.000 personas muertas. En Tumaco, el12 de diciembre de 1979, un sismo de magnitud 8,1 frente a las costas de Nariño provocó un tsunami que causó la muerte de más de 450 personas. Y el terremoto del Eje Cafetero del 25 de enero de 1999, de magnitud 6,2 con epicentro en Córdoba (Quindío) devastó Armenia, Pereira y otras localidades, dejando cerca de 1185 muertos.
Los anteriores terremotos son parte de una cadena de movimientos sísmicos que sufre Colombia debido a que es uno de los 40 países ubicados en el Cinturón de Fuego del Pacífico, además de la presencia de tres cordilleras andinas y del cruce de corrientes marinas. El Cinturón de Fuego del Pacífico es una gran franja en forma de herradura de unos 40.000 kilómetros que rodea el océano Pacífico. Concentra cerca del 90 % de todos los terremotos del mundo y el 75 % de los volcanes activos del planeta debido al choque y movimiento de las placas tectónicas, según el SGC. Los terremotos aún no se pueden prever, pero sí debe alistarse al país y la población para minimizar los riesgos y los desastres, como hacen otros países que tienen la misma ubicación como: Chile, México, Estados Unidos, Japón, Canadá, Rusia, Nueva Zelanda o Indonesia.
El SGC divide a Colombia en zonas sísmicas: La ALTA, con probabilidad de sismos fuertes, la forman: Caldas, Risaralda, Quindío, Chocó, Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Tolima, Huila, Norte de Santander, Santander, Magdalena y La Guajira. La INTERMEDIA, con sismos moderados: Antioquia, Boyacá, Cundinamarca, Bogotá, Meta, Atlántico, Bolívar, Sucre y Córdoba. Y la BAJA, por sismos menos destructivos: Amazonas, Vaupés, Guainía, Guaviare, Vichada y San Andrés y Providencia. En Colombia tiembla con frecuencia por estar ubicada en la unión de las placas: Nazca, Pacífico, Suramericana y Caribe Norte, por lo que, a pesar de algunos avances en la prevención, se debe profundizar más con una Política Pública de Estado.
Esa política pública de Estado tiene que ser insobornable, que priorice la vida, no solo con fuertes normas de sismo-resistencia, sino de prevención de deslaves, erupciones y desbordamientos de los ríos. ¡Es urgente que Colombia se rija por Sistemas de Riesgos!
