La Comisión de Regulación de Energía y Gas –CREG– fue creada en el contexto de la privatización de los servicios públicos, cuyo marco legal lo establecen las leyes 142 y 143 del año 1994, y coincidió con un histórico apagón de energía eléctrica durante el gobierno de César Gaviria. Se creó como una unidad administrativa perteneciente al Ministerio de Minas y Energía y tiene entre sus funciones fijar y regular las tarifas de venta de la electricidad y gas, “buscando que sean justas para los usuarios y rentables para las empresas”; también se le encomendó: Promover la competencia, definir normas técnicas, “garantizar la calidad del servicio” y resolver conflictos de carácter regulatorio entre los diferentes agentes del sector.
La CREG está conformada por seis expertos comisionadosnombrados por elpresidente de la República y, según el registro oficial, elgobierno de Gustavo Petro designó a los actuales: Adriana María Jiménez Delgado (actual directora ejecutiva de la entidad), Ángela Patricia Álvarez Gutiérrez, Karen Schutt Esmeral, Baisser Antonio Jiménez Rivera y Orlando Velandia Sepúlveda. La CREG también cuenta con la participación permanente de los ministros, según los temas regulatorios, como el de Minas y Energía, el de Hacienda y la Dirección del Departamento Nacional de Planeación. Fue esta CREG del expresidente Petro la que no tuvo la voluntad política para rebajar las tarifas de energía para la Costa Caribe, una de sus más divulgadas promesas de campaña.
Petro, no solo le mantuvo las altas tarifas a “los caribeños”, incumpliendo su función de proporcionar “tarifas justas para los usuarios”, sino que para que le “sean bien rentables a los empresarios”, es decir, continuando el modelo neoliberal de la privatización y grandes ganancias para los poderosos, el 30 de julio de 2026, a ocho días de irse del Poder, le dejó un “regalo envenenado” a todos los colombianos: La Resolución CREG 101 120, con vigencia al 1 de septiembre de 2026, justificada en que es un marco regulatorio necesario para enfrentar el fenómeno de El Niño. Esta es una medida que castiga el un exceso de consumo, con unas metas fijadas por los propios empresarios, que en la práctica terminará aumentando las, de por sí, altísimas tarifas de energía, en porcentajes que van del 30 hasta el 70 %, según la clasificación del usuario.
La Resolución CREG 101 120 aumentará aún más el valor de la factura eléctrica a todos los colombianos, pero golpeará con mayor fuerza en las regiones calientes, cuyo calor insoportable no permite establecer límites de consumo especialmente con electrodomésticos como ventiladores, neveras, congeladores y aires acondicionados. La medida está basada en la metáfora de “la zanahoria y el garrote”, en la que a un burro le ponían en frente una zanahoria para que el apetito lo hiciera caminar, pero si no lo hacía le daban con el garrote. La posibilidad de que el ahorro rebaje la tarifa es solo la ilusión de comerse la zanahoria.
Para la Costa Caribe, el petrismo no tuvo la voluntad de rebajar las carísimas tarifas de energía eléctrica, jugó con las ilusiones de un pueblo que lo respaldó masivamente y le dijo mentiras en Barranquilla cuando Petro prometió asumir, vía tesoro público, parte de las tarifas. ¡Petro se marchó comiéndose la zanahoria y al pueblo, dándole garrote!
