Congresista Barbara Lee en protesta contra guerra con Irán

La mayoría de los norteamericanos rechazan el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán

Mar 18, 2026 | Pasa en el mundo

El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, lanzado en plena negociación, generó rechazo en buena parte de EE. UU. y fuertes críticas a Trump por incumplir su promesa de evitar guerras.

El sábado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque contra la República Islámica de Irán, asesinando al líder supremo, el ayatolá Ali Jamenéi, a miembros de su familia, a 168 niñas de una escuela y a algunos altos mandos militares. La reacción iraní no se hizo esperar y casi inmediatamente, una lluvia de drones y misiles cayó sobre puntos militares sensibles en Israel y sobre las bases militares de Estados Unidos en Qatar, Emiratos Árabes Unidos y otros países aliados del Golfo Pérsico. 

Una mayoría de norteamericanos rechazaron el ataque y criticaron al presidente Trump, quien había prometido que en su gobierno no habría guerras.” Una guerra se sabe cuándo comienza, aclaró un periodista, pero no puede predecirse cuándo ni cómo va a terminar”.

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Los sofismas del presidente

Con la mediación de Omán, los equipos negociadores de Estados Unidos e Irán habían cumplido numerosas reuniones intentando llegar a una solución diplomática. El viernes 27 de febrero, una declaración conjunta informaba del progreso de las negociaciones agregando que se había fijado fecha para una próxima reunión con el propósito de firmar el acuerdo. Fue en ese contexto cuando se produjo el alevoso ataque. 

La administración Trump, que persistentemente expresaba su interés en dar prioridad a una salida diplomática antes que, a una medida de fuerza, fue girando a un discurso más amenazante y cambiando los argumentos para justificar su posición. Inicialmente pretextó que Irán se encontraba a horas de desarrollar armas nucleares, una explicación que el primer ministro de Israel ha estado usado por 30 años. Alegó también que el gobierno teocrático de Irán es una amenaza directa para Estados Unidos y para el mundo, que Irán apoya el terrorismo internacional, que es un gobierno que asesina a sus ciudadanos y, por último, que estaba fabricando misiles balísticos que podían alcanzar incluso a Europa. 

Paralelamente, las exigencias a Irán se iban endureciendo. En un principio, Trump aceptó que Irán mantuviera el programa de enriquecimiento de uranio en un 60% a cambio de que aceptara aumentar las supervisiones de la Agencia Internacional de Energía Atómica, AIEA. Trump le ofreció en tal caso suavizar las sanciones impuestas desde años anteriores. En otra instancia posterior, Estados Unidos exigió desmantelar por completo el programa nuclear y entregar todo el uranio enriquecido a un tercer país. Trump, qué en un principio no mostraba interés en traer a la mesa de negociación el programa de desarrollo de misiles balísticos de Irán, terminó convirtiendo esta última exigencia como la fundamental. Aun así, los iraníes le aceptaron todos los puntos menos el relacionado con los misiles balísticos.

Protesta contra Trump y políticas migratorias en Londres

La popularidad de Trump en caída libre

El ataque a Irán sucede en un momento en el que la favorabilidad del presidente está en un nivel muy bajo. Una encuesta realizada a finales de 2025 por el centro de investigaciones PEW mostró que siete de cada diez habitantes creen que Trump trata de ejercer el autoritarismo más que otros presidentes; 66% cree que usa el cargo para castigar a quienes dicen cosas que a él no le gustan; 61% piensa que usa el cargo para enriquecerse él mismo, a su familia y a sus amigos; 62% opina que usa el cargo para ordenar investigaciones sobre sus opositores políticos y un 53% piensa que está exagerando cuando arremete a viva fuerza contra los inmigrantes.

Gráfico sobre percepción de poder presidencial de Donald Trump

La forma tan arbitraria como está aplicando algunas políticas le están pasando la cuenta de cobro: La respuesta ciudadana a la indiscriminada y brutal intervención de los agentes de migración del ICE y de la patrulla fronteriza CBP, ha hecho que porciones importantes de votantes latinos, de población negra y de blancos desilusionados manifiesten su descontento con el presidente y con el movimiento MAGA; la orden impartida por el presidente para que en los estados donde hay gobernadores republicanos se rediseñen los  mapas de los distritos electorales para impedir que demócratas ganen asientos en la Cámara de Representantes y así mantener la mayoría; la confrontación con jueces federales distritales; los bombardeos a botes en aguas del Atlántico y del Pacífico donde se asesina a personas que no representan ningún peligro,  considerados como asesinatos sin fórmula de juicio, procedimiento prohibido por la Carta de las Naciones Unidas y, en fin, el bombardeo a Irán en junio durante la guerra de los 12 días, han ido aumentando el descontento ciudadano contra el presidente republicano.

Encuesta sobre deportación e inmigración en Estados Unidos bajo Trump

Los norteamericanos rechazan la guerra

 La caída en las encuestas es contundente. Mientras que, en junio de 2025, durante la guerra de los 12 días, el 36% de la población apoyó la intervención, en marzo de 2026 tan solo el 27% aprueba el nuevo ataque. La cantidad de norteamericanos que repudian el ataque a Irán es del 73%. Aun dentro del Partido del presidente, tan solo un 55% está de acuerdo, mientras que un 45% se ha pronunciado en contra. El 93% del Partido Demócrata rechaza la agresión.

Marchas contra la guerra se adelantan en las mismas ciudades donde se marchaba contra la brutalidad de ICE/CBP. Oficiales veteranos del ejército alzan su voz para advertir sobre la ilegalidad de la decisión. El Partido Demócrata ha denunciado su inconstitucionalidad, mientras que incluso en el partido Republicano se han levantado voces que acusan a Trump de someterse a los intereses de Israel antes que a las preocupaciones de los estadounidenses.

En momentos en que el déficit fiscal de Estados Unidos alcanza cifras incalculables, en que el gobierno pretende recortar el presupuesto a programas de asistencia social, seguridad médica, ayuda de alimentos y programas de vivienda a los más necesitados, la inquietud aumenta por el costo que la intervención militar tendrá para los contribuyentes. Se estima que solamente los dos primeros días de la guerra costaron unos 6 mil millones de dólares. Mientras se espera el avalúo de los daños causados por los drones y misiles iraníes en las bases militares de Estados Unidos en los países del Golfo. A manera de ilustración, un solo radar destruido por los misiles iraníes vale mil cien millones de dólares.

El segundo gobierno del presidente Trump está en una situación sin salida. Una guerra costosa, inconstitucional, no provocada, es una estocada a su intención de mantener el control del Congreso en las elecciones de noviembre. El haber iniciado la guerra sin permiso del Congreso pone al Trump ante el riesgo de que se inicie un juicio para destituirlo. Aunque el presidente y su belicoso secretario de guerra, Pete Hegseth aseguran que están acabando con Irán, la realidad es que no calcularon la inesperada y contundente respuesta del gobierno de los ayatolás y se encuentran ante   la encrucijada de no saber cómo salirse de esta gravísima situación sin tener que reconocer una derrota. 

La soberbia del presidente Trump incide en acelerar un ajuste de la geopolítica mundial donde el otrora país más poderoso del mundo quizá lleve las de perder.

Amanecerá y veremos.

 

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