Cuán errados estaban los que creyeron en promesas de “encantadores de serpientes”. En la “Colombia potencia mundial de la vida” se conjugaba uno de los principales anhelos de una población hastiada de la violencia, las masacres, los asesinatos de líderes y callejeros; amén de los atracos, robos, accidentes de tránsito y una larga lista de hechos que convierten a este país en una “potencia mundial de la muerte”. En las penumbras del Gobierno del Cambio de Petro, en materia de seguridad, su ciclo se convirtió en un rotundo fracaso, como lo ha reconocido su ministro del Interior, Armando Benedetti, con su ¡Paz Total! Solo demagogia y populismo, es lo que dicen las cifras.
El 27 del pasado mes de febrero el Instituto Nacional de Medicina Legal informó que hubo 14.780 homicidios en Colombia durante 2025, lo que representa un aumento significativo y un promedio de 41 casos diarios, consolidándose como uno de los años más violentos. Esta cifra supera en 1054 casos los reportes del Ministerio de Defensa, evidenciando un desfase del 7,68 % en el registro de muertes violentas, una especie de manipulación de la realidad. Agrega el informe que los homicidios representaron el 48 % de todas las lesiones fatales de causa externa en el país. Lo más grave es que al 29 de marzo de 2026 iban 35 masacres con 133 asesinatos, extendidas en 34 municipios de 17 departamentos del país, con lo cual la inseguridad progresa y en general la población se encuentra indefensa ante los asesinos que pululan.
En Colombia se volvió una “Profesión Peligro” ser líder social, dirigente sindical o defensor de Derechos Humanos. Miles de estos activistas pusieron la esperanza en que el autodenominado de izquierda, Gustavo Petro, como presidente contendría el baño de sangre en este país. Debe quedar claro que Petro de izquierda no tiene nada y su Gobierno del Cambio tampoco lo es, así lo conformen algunos izquierdistas vergonzantes, que junto a su jefe “le vendieron el alma al diablo”, sin chistar, tal como lo afirmó Gustavo Bolívar. Por eso los activistas siguen siendo asesinados ante la incapacidad y desidia del Gobierno del “Pacto de la Picota”.
Veamos otras pruebas de lo anterior: La ONU presentó el 19 del pasado mes de marzo el informe temático sobre la situación de los defensores de Derechos Humanos en Colombia (2022 – 2025). “Las personas defensoras se han visto gravemente afectadas por defender los derechos a la vida, a la dignidad, al medio ambiente sano, al territorio, a la tierra, a la libertad de expresión, a la seguridad, o al derecho de la niñez a no ser reclutada por grupos armados no estatales. También las personas que defienden los derechos de la población LGBIQ+, y, en particular, las personas trans que defienden sus derechos sufren grados altos e inaceptables de violencia en su contra… No se ha logrado revertir la situación”, dice la introducción del informe.
Entre el 1 de enero de 2022 y el 31 de diciembre de 2025, la ONU documentó 410 casos, en 184 municipios de 28 departamentos, de asesinatos de defensores de Derechos Humanos. Por su parte, entre 2022 y 2026 van asesinados 784 líderes sociales y 160 firmantes del Acuerdo de Paz de La Habana. Lo irónico es que Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, guarda silencio cómplice frente a estos hechos: ¡La seguridad ciudadana es la esencia de la vida y de la Paz!






