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Estados Unidos compra el 80 % de las flores que exporta Colombia y les cobra aranceles del 12,5 %, más altos que el 10 % de Ecuador, su competidor directo. El dólar ronda los 3.150 pesos, y cada flor vendida en dólares deja menos pesos a los cultivadores. Las dos causas se suman al alto costo de producir en Colombia y afectan a un sector que ofrece empleo formal en el campo, sobre todo a mujeres.
No hay duda de la importancia que tiene la cadena de producción de flores en Colombia: genera 200.000 empleos en un 95 % formales, de los cuales el 60 % corresponde a mujeres. De cada cuatro empleos formales rurales femeninos, uno está en este sector y de cada 100 trabajadoras, 96 están vinculadas mediante un contrato formal, dato que no es menor si se tiene en cuenta que solo el 25,5 % de los empleos femeninos en el agro es formal. El sector por sí solo aporta un 0,5 % del PIB nacional y significa el 5,8 % de todo el PIB agropecuario. En el 2024, sus exportaciones correspondieron al 4,7 % del total colombiano y en el 2025, esas ventas al exterior se acercaron a los 2.500 millones de dólares. El sector siembra más de 10.000 hectáreas y, por tonelada de producto, las flores generan 7.000 dólares en exportaciones. Comparado con otros productos agrícolas, es el sector que más divisas genera por unidad.
Cundinamarca concentra más del 70 % de la producción, exporta más de 60.000 toneladas y da lugar a genera más de 115.000 empleos, en los que las mujeres vuelven a ser protagonistas, pues corresponden al 60 % de los empleos. La producción se encuentra principalmente en Madrid (18 %), Facatativá (9 %), El Rosal (8 %), Funza (5 %) y Tocancipá (5 %). Esas cifras explican la importancia de la floricultura para la economía de la Sabana de Bogotá.
La producción de flores es decisiva para departamentos como Antioquia y Boyacá, entre otros. En este último, la producción ha sido creciente y ya cuenta con 153 hectáreas cultivadas. Solo para San Valentín del 2026 se exportaron más de 11 millones de tallos desde tierras boyacenses. En Boyacá, el sector floricultor ha creado más de 1.000 empleos principalmente en municipios como Toca y Belén.
Estas cifras bastan para mostrar que es de interés nacional que se sostenga este sector productivo. Más allá del debate sobre si es sostenible o no que la economía colombiana dependa en tan alta medida de factores externos o si las flores por sí mismas permiten el desarrollo económico nacional, es urgente la atención a la crisis que atraviesa el tejido productivo y evitar las graves consecuencias que tendría el cierre de empresas en el sector, particularmente en la calidad de vida de sus trabajadores.

Causas de la crisis
Entre los causantes de la crisis, se encuentran factores económicos y políticos del momento, que se suman a otros estructurales. Entre los coyunturales están:
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- El bajo precio del dólar, que oscila alrededor de los $3.300, pues las flores se facturan en mercados internacionales en dólares y si esa divisa está desvalorizándose, se gana menos por el mismo trabajo.
- La imposición unilateral por parte de EE. UU. de un arancel del 12,5 %, entre otros productos, a las flores colombianas, imposición que afecta gravemente al sector, pues el 80 % de las exportaciones van hacia ese país, y se mantiene un mes después de que el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se haya posesionado.
- El encarecimiento de los insumos, que solo en el primer trimestre del 2026 crecieron 1.6 %.
- El alza en los costos logísticos internacionales, entre ellos los de los fletes aéreos que han llegado hasta un 70 % de incremento y marítimos en 286 % respecto del 2025.
- Problemas ambientales como el fenómeno de El Niño.
Estos problemas ya graves, que afectan la sostenibilidad de la producción, se suman a otros de orden estructural y propios del modelo económico colombiano:
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- Un alto costo país, que hace que producir en Colombia sea más caro que en otros países con los que se compite.
- Poco respaldo del Estado a su tejido productivo.
- Dependencia mayoritaria del sector de un solo mercado, el estadounidense.

Se necesitan medidas que atiendan las causas del problema
Se necesita que el gobierno nacional trabaje en diferentes frentes con el fin de atenuar la crisis y mejorar las condiciones de producción lo antes posible y que, para ello, ejecute la agenda de corto y mediano plazo acordada con Asocolflores, identifique todos los factores que influyen en la crisis y concierte acciones de largo aliento frente a cada uno de ellos. Sobre todo, se debe priorizar la continuidad y la calidad de los empleos.
En el corto plazo se necesita que, en defensa del interés nacional, se negocien con EE. UU. los aranceles impuestos unilateralmente por Donald Trump por cuanto, al ser mayores que los que tienen competidores directos como Ecuador (10 %), resultan en una nueva desventaja, muy difícil de superar, y porque desconocen acuerdos comerciales bilaterales como el TLC, acuerdo con el que se puede estar en desacuerdo pero que debe cumplirse, mucho más cuando su incumplimiento lesiona gravemente los intereses de Colombia.
Se deben tomar medidas que contengan, en lo posible, la desvalorización del dólar y diseñar un plan a corto, mediano y largo plazo que diversifique los destinos de exportación de nuestras flores, aun cuando signifique llevarle la contraria a funcionarios estadounidenses.
En el largo plazo, se requiere que el Estado colombiano adopte políticas que atiendan de raíz los problemas de la producción floricultora y de toda la agraria nacional: que reduzcan el costo país, que mitiguen y prevengan los efectos de fenómenos ambientales como El Niño, La Niña, las heladas, inundaciones y el cambio climático. Esas políticas deben aplicar la ciencia a los procesos de cultivo, cosecha, poscosecha y logística, y promover la adopción de cada vez mejores tecnologías, mejores prácticas ambientales y fitosanitarias y la reducción del costo de los insumos, entre otras. Mientras se avanza en ello, debe ser prioridad del Estado colombiano y de todos y toda la mejora continua de las condiciones laborales de los trabajadores del gremio.
Las muchas crisis que sufre el agro, entre las que se cuenta la de la floricultura, y en general la producción nacional, solo podrán solucionarse si empresarios, trabajadores, estudiantes, campesinos, indígenas y toda la nación nos unimos en un solo objetivo: el progreso real de la nación en su conjunto.




