En defensa de Colombia

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La lucha por reducir el “costo país” está uniendo a los empresarios colombianos

Los empresarios colombianos sufren un costo país que ya es alto y amenaza con encarecer. La situación convoca la unidad del empresariado para reducirlo.

Pedro Felipe Carvajal frente a fábrica con producto de Propal

La situación actual de las empresas en Colombia, especialmente las dedicadas a la producción industrial o agropecuaria, es sumamente difícil por causa del alto costo país y de la competencia desleal frente a las importaciones. Lograr medidas concretas que corrijan esta situación convoca a la unidad de empresarios, trabajadores, gremios y, en general, a toda la nación.

El pasado 3 de agosto del 2026, Colombia se despertó con una pésima noticia: Propal, una histórica empresa industrial colombiana tuvo que finalizar sus operaciones y liquidarse, lo que deja desempleo, menos producción de riqueza y más sometimiento y dependencia del mercado colombiano frente a las importaciones.

Las razones las explicó en Blu Radio Pedro Felipe Carvajal, presidente de la Junta Directiva de la empresa, y son las mismas que sufren muchas otras empresas, particularmente del renglón industrial, y que golpean con mucha más fuerza a las pequeñas y medianas empresas:

“Tenemos una revaluación del 30%, tenemos un costo financiero por las nubes, tenemos un costo energético disparado, tenemos una presión inflacionaria, tenemos una carga tributaria excesiva y cuando uno le suma ese costo país, Colombia como plataforma tiene un costo muy alto y eso nos afecta mucho la competitividad”

Y más adelante agregó:

“Países que no tienen protección son muy vulnerables y en el caso de Colombia, pues hoy, lamentablemente debemos dar esta lamentable noticia”

Bobinas de papel avanzan en planta industrial
Línea de producción dentro de una planta industrial (Foto: Dávid Lehoczki, Pixabay)

El costo país colombiano

El costo país, al que se refiere el doctor Carvajal en su entrevista, hace referencia a los costos de producir en Colombia comparada con otros países. Comprende costos energéticos, tributarios, logísticos, laborales y procedimientos regulatorios para la formalización, condiciones de comercio internacional y el grado de respaldo y protección del Estado al tejido empresarial.

En Colombia, contrasta la importancia de este concepto con lo poco que se tiene en cuenta en el debate político y económico, de lo que no puede derivar otra cosa que un costo país alto, un empresariado que trata de progresar en medio de las difíciles condiciones de competitividad que poca atención reciben del Estado y un mercado interno inundado de importaciones.

A diciembre del 2025, el kW/h, alcanzó los 0.273 USD para hogares, mucho más alto que el promedio global (0.175 USD por KW/H) y está más cerca del más costoso que del más barato. De otro lado, hay estudios que concluyen en que, a agosto del 2025, las empresas en Colombia pagan la energía más cara de América Latina y un 50% más costosa que en EEUU, país del que provienen muchos productos que compiten en el mercado nacional con los de empresas colombianas. Lo peor de todo es que este costo amenaza con incrementarse.

La tarifa del 35% de renta sitúa a Colombia como el país que, junto con Argentina, es el que más cobra por impuesto de renta, y el 4° entre 164 a nivel global. Realidad especialmente crítica para las micro, pequeñas y medianas empresas, pues si se compara lo que efectivamente paga este segmento comparada con las empresas de mayor capacidad, se tiene que las MIPYMES pagan una tasa efectiva de renta de 29%, en tanto que las grandes tienen una del 22%.  

De otro lado, Colombia es el tercer país menos competitivo en términos tributarios de la OCDE —aspecto que tiende a agravarse, por ejemplo, a causa del alza de los avalúos catastrales o las reformas tributarias locales y nacionales que se avecinan—; tiene 185 casetas de peajes y es el que más tiene en América Latina a la vez de ser uno de los que más cobra por ellos. En lo que tiene qué ver con los combustibles, Colombia ocupa el 6° lugar en América Latina donde son más costosos y en la mayoría de los casos, los combustibles son más caros en nuestro país que en otros con los que competimos.

Además, Colombia produce más caro para su mercado interno que para el mercado externo, con el agravante de que, costas afuera, el mercado se compite con empresas de otros países con costos más baratos a los que no les da pena, por ejemplo, poner aranceles, como el caso de EEUU. En cuanto a la productividad, Colombia se encuentra en la vergonzosa situación de producir tres veces menos por hora laborada que el promedio de esa organización. Claramente, el problema no es de calidad de las empresas, es de condiciones de producción, entre las que resalta el costo país.   

Estos datos, entre muchos otros disponibles y que se suman a los de las importaciones baratas, explican lo caro que es producir en Colombia, lo difícil que es competir frente a importadores y lo necesario que es que el gobierno nacional adopte decisiones concretas que respalden, promuevan y defiendan la producción y el trabajo nacional. 

A este particular también se ha referido María Alejandra Osorio, directora ejecutiva de ACOPI Bogotá – Cundinamarca: “el entorno empresarial en Colombia es muy obtuso, es muy difícil, es barroso, hace que, realmente, el sector empresarial tenga que saltar barreras para poder formalizarse, saltar barreras para poder cubrir los costos logísticos, los costos operativos, los costos de la energía eléctrica, (…)” Diagnóstico que coincide con el que hizo el doctor Carvajal cuando explicó las razones por las que Propal fue liquidada. 

Bobinas de papel avanzan en planta industrial
Línea de producción dentro de una planta industrial (Foto: Dávid Lehoczki, Pixabay)

Reducir el costo país, es objetivo del empresariado y de toda la nación.

Todo lo ya dicho se agrava por fenómenos naturales como el sismo de magnitud de 7.4 grados que golpeó a Colombia el pasado 10 de agosto, o el fenómeno del niño, y por otras de orden económico como la caída del dólar, el incremento de importaciones, la desgravación de productos lácteos pactada en el TLC con EEUU, el incremento en el costo del barril de petróleo, la vulnerabilidad del país frente al contrabando, entre otras.

Por eso, lo que corresponde hacer al empresariado colombiano como a los demás sectores de la sociedad, entre los que cuentan los trabajadores, campesinado, estudiantes, indígenas, científicos y todos quienes nos vemos afectados por el costo país alto, es definir de forma organizada y democrática una agenda en función de reducir el costo país colombiano, industrializar a Colombia, crear empleo digno y generar las condiciones necesarias para producir la riqueza suficiente que permita mejorar la calidad de vida de toda la nación.

Es de suma importancia que el sector productivo acumule las propuestas y reclamos, que ya ha hecho, en una sola agenda que sea presentada ante el actual gobierno nacional, los gobiernos departamentales, el Congreso y ante cualquier entidad que tenga competencia para tomar las decisiones necesarias para corregir esta situación y permitir crear riqueza para Colombia ¡La clave está en la unidad!

Ñapa: El gobierno nacional debe respaldar oportunamente y con su mayor capacidad a las empresas y trabajadores del sector productivo que se encuentran duramente golpeados por la caída del dólar. En Boyacá es clave el respaldo, entre otros sectores, al floricultor.

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