Durante cuatro años el expresidente Petro convirtió a una inmensa mayoría de los dirigentes de las más importantes organizaciones sindicales del país en apéndices de su Plan de Gobierno, que finalmente representó la continuidad del modelo económico neoliberal, manteniendo la estructura de un Estado excluyente en beneficio de los poderosos del país. De hecho, Petro “sacó pecho” asegurando que en su Gobierno los ricos se hicieron más ricos, y para la prueba, en el primer semestre de 2026, último del Gobierno Petro, el sistema financiero obtuvo utilidades de $90 billones. De esa manera Petro le cumplió al capital financiero multinacional y a los grandes poderosos sin que hubiese una sola protesta de esos bonzos sindicales que durmieron durante cuatro años y se dejaron cooptar por las canonjías de dicho Gobierno.
En las últimas “del Cambio”, una mayoría de los dirigentes de la Unión Sindical Obrera de la Industria del Petróleo, USO, entendieron que el extremo ambientalismo de Petro había diseñado una estrategia de transición energética consistente en liquidar a Ecopetrol como empresa de la industria petrolera para convertirla en una proveedora de energía solar, con un fuerte impacto económico y social para el país. Ese sector, a pesar de que dijo mantener su respaldo al Gobierno, se apartó por completo de su descabellada transición energética y comenzó a realizar actividades para explicarle a los trabajadores y al país que Ecopetrol tiene que mantener sus objetivos como empresa petrolera.
El 21 de agosto de 2026 la USO informó que se reunió con el presidente Abelardo de la Espriella, con el objetivo de hablar de reservas, exploración petrolera y soberanía energética del país. Aseguró, además, que en la sesión se habló de la soberanía y autosuficiencia energética de Colombia, así como sobre el fortalecimiento de Ecopetrol, especialmente mediante la incorporación de nuevas reservas de petróleo y gas. E indicó que se acordó trabajar en el aprovechamiento de la riqueza del subsuelo, el desarrollo de la provincia gasífera del Caribe, la asignación de nuevos bloques para la exploración de hidrocarburos y el desarrollo de los yacimientos no convencionales. La reunión despertó a los bonzos sindicales, que cayeron en gavilla en contra de la USO, a la cual no la bajaron de traidora y vende patria. Claro que los bonzos olvidaron su traición a los trabajadores colombianos defendiendo un gobierno neoliberal hasta los tuétanos.
Petro publicó en X: “Invito a configurar el bloque obrero progresista en Ecopetrol. El fascismo antiobrero no pasará”, a lo que el presidente nacional de la USO, Martín Ravelo, contestó: “La USO no le pertenece a ningún partido político, es de los trabajadores… la campaña pasó. Los invito a que dejen el guayabo político… Tenemos la oportunidad de expresarle de manera autónoma e independiente cuáles son las aspiraciones y las visiones de la organización sindical en materia de la política petrolera”. Finalmente, el expresidente nacional de la CUT, Diógenes Orjuela, respondió también en X: “Tienen todo el derecho, desde la autonomía e independencia sindical, los compañeros de la @usofrenteobrero de acudir a la reunión con la Presidencia de la República y el Ministerio de Minas. El Comité Ejecutivo de @fecode había solicitado tener también ese tipo de reunión. Son infantiles y ridículos los comentarios”. ¡Los sindicatos son independientes y autónomos, nunca apéndices de gobiernos ni de patronos!
