La batalla por el estrecho de Ormuz

por Jorge Enrique Esguerra Leongómez | Jul 25, 2026 | Jorge Enrique Esguerra, Pasa en el mundo

Trump rompe el Memorando de Entendimiento y reinicia la guerra contra Irán. El conflicto se extiende al Mar Rojo

Donald Trump ha reiniciado los ataques a Irán, violando una vez más el alto el fuego por el que suplicó el 10 de abril pasado acusando el golpe de la derrota militar en los primeros ataques conjuntos con Israel. Así mismo, rompió el Memorando de Entendimiento firmado en Paría y anunció la reanudación de la guerra por el control del estrecho de Ormuz, objetivo central que ha tenido Washington con el objetivo de mantener su hegemonía global y cortar las rutas comerciales de los países que no son sus aliados, principalmente China.

 Así, ese Memorando que firmaron Trump y la dirigencia iraní el 17 de junio pasado quedó prácticamente desecho, y se ratificó lo previsto, en el sentido que Estados Unidos no iba a cumplir ese primer acuerdo pues estaba en contradicción con su propósito de controlar el estrecho de Ormuz. Es importante tener en cuenta que el primero en violar uno de los puntos principales del memorando fue su aliado Israel, país que intensificó sus ataques y la ocupación del Líbano en abierta contradicción con lo pactado con Irán.

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El estrecho de Ormuz, arma disuasoria de Irán

 El principal objetivo de Estados Unidos ha sido controlar los canales y estrechos marítimos para ejercer el control comercial del mundo. La enorme importancia del estrecho de Ormuz reside en que de ahí sale cerca del 30% de los recursos energéticos no renovables para abastecer a los países que no los tienen, principalmente de Europa y Asia Oriental, incluida China. Pero también otros recursos derivados del petróleo y de otros minerales que son claves para los fertilizantes, el aluminio y la tecnología basada en los microchips.

 Por eso, cuando el Pentágono inició la guerra de agresión asesinando al líder supremo iraní e Israel reinició sus ataques al Líbano, Teherán respondió controlando el litoral norte del estrecho, mientras que Omán hacía lo propio en el litoral sur. El estrecho de Ormuz apenas tiene 23 km. de ancho entre los dos litorales y sus aguas no son aguas internacionales. El control del estrecho que antes de la guerra estaba abierto, lo ejerció Irán exclusivamente sobre los barcos de los países aliados de Estados Unidos que desde sus bases militares permitieron ataques aéreos.

 Ese cierre parcial ocasionó una crisis de recursos energéticos y bursátiles globales, que amenazó una recesión financiera sin precedentes. Pero también Estados Unidos comenzó a quedarse sin recursos de petróleo agrio, el indispensable para el diésel y el combustible de aviación, lo que obligó a Trump a firmar el Memorando de Entendimiento el 17 de junio pasado porque, como él mismo lo afirmó en la cumbre del G7 en Francia, los recursos de ese crudo estaban a cuatro semanas de terminarse.

Oficial naval supervisa operaciones aéreas en buque estadounidense

Trump viola el Memorando para controlar el estrecho de Ormuz

 Trump incumplió las principales cláusulas de lo firmado el pasado 17 de junio (ver en El País, junio 17 de 2026), las relacionadas con la “soberanía del Líbano” (punto 1) y con el control iraní del estrecho de Ormuz (punto 5). Los otros puntos favorables a Irán, como el cese del bloqueo y las sanciones, las reparaciones de guerra y el retorno de los activos robados dependían de las negociaciones planteadas durante 60 días, igual que sucede con el acuerdo nuclear.

 La exigencia de que Israel dejara de ocupar y atacar el Líbano fue respondida con un contra memorando entre Netanyahu y el gobierno libanés, auspiciado por Trump con el objetivo de desarmar a Hezbolá, el grupo del eje de la resistencia que se opone a la ocupación del sur del Líbano. La reivindicación de Irán sobre el estrecho de Ormuz, también firmada por Trump, fue rota por el mismo mandatario al intentar utilizar el corredor del estrecho en aguas territoriales de Omán, cuando el Memorando dejaba claro que era solo Irán quién controlaría su paso gratuito por los 60 días en que se continuarían las negociaciones de paz.    

 La intención de Estados Unidos de controlar el estrecho de Ormuz quedó al descubierto al proponer una tasa del 20% por barril que salga del Golfo, cuando Irán cobraba solo el 2%. Aunque Trump se declara “guardián” del estrecho para monopolizar el tránsito comercial global, el estrecho sigue controlado por Teherán. Situación que explica Razón el reinicio por el Pentágono de la guerra de agresión contra Irán, vuelve    a bloquear los puertos y barcos iraníes e intenta reconfigurar la situación en la región porque se le está saliendo de su control.       

 Los analistas militares y un número creciente de congresistas norteamericanos critican a Trump por la ausencia de una estrategia coherente y no se explican la razón del comportamiento irracional de su presidente al reiniciar una guerra que ya había perdido y había firmado el documento de rendición. Vale la frese atribuida a Albert Einstein: "la locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes". Entre la guerra de los 40 días y la reanudación de esta nueva no ha cambiado nada, y esa reactivación la hace con los mismos métodos fracasados y con las mismas debilidades que lo llevaron a su derrota.

 Está comprobado que también sus recursos de armas se están agotando, mientras Irán cuenta con su posición geoestratégica a su favor y conserva el arsenal de misiles protegido bajo tierra. Por eso Trump, en un acto criminal, vuelve a atacar objetivos civiles como puentes, vías ferroviarias y centrales energéticas. Mientras tanto, Irán en represalia contraataca las bases militares norteamericanas, principalmente de Kuwait, Bahréin y Jordania, todas expuestas en superficie a los misiles y drones iraníes.

 Además, las monarquías del golfo comienzan a darse cuenta de que esas bases no les han servido para su defensa, sino que son imanes para los ataques iraníes y solo para la defensa del petrodólar, uno de los recursos estratégicos norteamericanos de su hegemonía global. Por eso intentan otro paraguas de seguridad diferente al que les ha presentado el Pentágono, orientado por Paquistán, aliada de Irán y de China, para que Arabia Saudita y otros países como Egipto y Turquía se unan en tal sentido. De llegar a concretarse tal eventualidad, significaría el abandono de Estados Unidos de Asia Oriental.

En el marco de las conclusiones de la reciente cumbre de la OTAN en Ankara, Trump pretende reconfigurar la región mediante presiones y sobornos, como el que ejerce sobre Arabia Saudita para que reconozca a Israel, se adhiera formalmente a los Acuerdos de Abraham y ataque a Yemen, donde los Hutíes del grupo Ansarolá, alíados de Teherán han anunciado un "embargo marítimo" contra Arabia Saudita.

 Como consecuencia, la guerra se extiende aún más porque al involucrarse Yemen en la guerra se compromete el tránsito por el Mar Rojo, por lo que la salida del petróleo de Arabia Saudita quedaría también bloqueada por esa vía.

 Mientras se realizaba el funeral del Ayatola Jomeini que reunió a 40 millones de iraníes y miembros del eje de la resistencia exigiendo venganza, movilización considerada la más grande de la historia de la humanidad y que simboliza la resistencia y la unidad de la región contra la guerra de agresión, los gobernantes vasallos del Imperio se encuentran entre dos alternativas: romper definitivamente con su sujeción o recuperar su independencia en bien de su seguridad y supervivencia.

 Los únicos beneficiados con esta guerra son unos pocos multimillonarios y especuladores financieros que se han enriquecido aún más con el precio del petróleo que ha vuelto a sobrepasar los 100 dólares por barril. La escalada de la guerra está llegando a niveles preocupantes porque Trump no logra conseguir sus objetivos mientras crece la presión internacional y la resistencia interna en su propio país. Por eso tendrá que recurrir de nuevo a negociar, esta vez en condiciones más duras porque Irán sabe que Trump no es de fiar.

 Existe también la posibilidad de que en su desespero, Estados Unidos o Israel usen un arma nuclear, por lo que la escalada llegaría al Armagedón bíblico profetizado y acogido por el sionismo.  La alternativa por la paz es el cese al fuego inmediato y los acuerdos bilaterales y multilaterales en el contexto de la carta de las Naciones Unidas.

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