Donald Trump y Mojtaba Jamenei ante el estrecho de Ormuz en composición

Irán contraataca

Mar 31, 2026 | Jorge Enrique Esguerra, Pasa en el mundo

La estrategia de Irán es expulsar al imperialismo norteamericano de Oriente Medio y preservar la soberanía de la región.

Lo que demuestra el mes transcurrido de esta guerra de agresión imperialista contra Irán es que la nación atacada resiste y se yergue como adalid de la soberanía, contraatacando a Estados Unidos e Israel. Su objetivo no es sobrevivir ante la agresión. Busca expulsar al imperialismo norteamericano de Oriente Medio.

Esa región rica en petróleo y, además, con una ubicación geoestratégica privilegiada por ser tránsito entre tres continentes, ha sido escenario de las guerras que los grandes imperios han impulsado para someterla. Primero Gran Bretaña y después Estados Unidos han empleado todos los métodos ilegales posibles para desestabilizarla y dominarla: ocupación colonialista utilizando a las monarquías lacayas, sanciones, cambios de régimen y guerras de agresión contra los países que no se sometan a sus designios imperiales.

Estamos observando que la guerra contra Irán es el principio del fin de esa dominación, porque el país agredido, siempre insobornable y cargado de dignidad soberana, está haciendo frente al imperialismo norteamericano y sionista para mantener su propia autodeterminación y la de todo el Medio Oriente. Y todo su accionar retaliativo contra las bases norteamericanas, incluida la más importante, la de Israel, está dirigido a liberar a toda la región del colonialismo y el neocolonialismo.

La estrategia iraní

El contraataque de Irán está animado por dos premisas fundamentales: una, por su convicción en la unidad soberana de su pueblo, y dos, porque lleva 47 años preparándose para contrarrestar el ataque imperialista después de la exitosa revolución islámica de 1979.

Mientras la estrategia de defensa armada iraní estaba muy bien planificada, la de Estados Unidos e Israel solo se cimentaba en el derrocamiento del que llaman “régimen”, confiando en la sublevación de la población y en la decapitación de los líderes supremos. Pero, como fracasaron y ya no tienen otra estrategia, la improvisación es la que impera, lo que explica que Irán se esté imponiendo y, para asombro del mundo, esté pasando a un contraataque exitoso.

Vista satelital del estrecho de Ormuz entre Irán y la península arábiga

La estrategia imperialista de “cambios de régimen” en Oriente Medio

Si seguimos las autorizadas informaciones del analista norteamericano Jeffrey Sachs, advertimos la estrategia trazada desde 1996 para Medio Oriente, y consignada en el documento Clean Break (ruptura limpia), por medio del cual Netanyahu y sus partidarios neoconservadores estadounidenses la han venido aplicando hasta hoy. Dice Sachs sobre ese documento: “Propone que Israel establezca su hegemonía en la región mediante guerras de cambio de régimen, con Estados Unidos como socio ejecutor”.

Y, citando a Wesley Clark, comandante supremo de la OTAN, después del atentado a las Torres Gemelas, “Estados Unidos elaboró hace un cuarto de siglo planes para derrocar a los gobiernos de siete países, empezando por Irak, luego Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y, para terminar, Irán”. Y concluye Sachs: “estamos viviendo la culminación de un plan de larga data de Israel y Estados Unidos para dominar el mundo árabe y Asia Occidental, crear un Gran Israel y bloquear de forma permanente la creación del Estado palestino”.

Pero Irán no se parece a ninguno de los seis países que le antecedieron en la agresión. Este ataque que hoy ejecuta Donald Trump, de la mano de Netanyahu, contra Irán, cuenta con la resistencia de una nación cuyo poderío es mucho mayor, ya demostrado en lo militar y por su ubicación geoestratégica, que le permite utilizar su mejor arma disuasoria: el bloqueo del estrecho de Ormuz para poner al ámbito energético y económico global ante lo que se anuncia como una debacle financiera sin precedentes.

Todo indica que los agresores no se percataron de que esos dos aspectos le han servido al país atacado para resistir y contraatacar con efectividad. Estados Unidos e Israel se han topado con un muro de contención, que será el que le permita expulsar definitivamente al imperialismo norteamericano y sionista de Asia Occidental.

Irán es clave para definir y concretar la estrategia de cambio de orden global

Volvamos a la ubicación geoestratégica de Irán para entender cómo ahí se contribuye a definir el declive del orden unipolar regido por Estados Unidos y el Occidente político, para darle paso a otro orden multipolar emergente, liderado por el Sur global. Así se entiende el apoyo diplomático y satelital, y sin duda armamentístico, que Rusia y China le prestan a Irán, porque estas potencias también se sienten agredidas por la amenaza hegemónica del Pentágono.

Gran parte del interés de Estados Unidos es cortarle a China el suministro de petróleo procedente del Golfo Pérsico, así como pretendió suprimir el que Venezuela le vende a la potencia asiática. Y también cortarles a China y Rusia las rutas comerciales terrestres que pasan por Irán y las comunican entre sí y con el resto del mundo. Todo para mantener su hegemonía global ya amenazada por las potencias emergentes.

Esa es la razón por la que Estados Unidos, imposibilitado ya de comerciar en pie de igualdad con esos países, tiene que recurrir a la guerra, a los cambios de régimen o a cualquier otro medio desesperado de agresión para mantener sus objetivos imperiales. Mientras Irán, en cambio, solo aspira a mantener su soberanía y, así, con la unidad de su pueblo y con la convicción de que su dignidad depende de deshacerse de los agresores imperiales, veremos cómo logrará su objetivo de resistir y liberarse de toda dominación y vasallaje en Medio Oriente.

Publicaciones Relacionadas