Tener un doble discurso es “usar un lenguaje para engañar, ocultar o distorsionar la verdad, a menudo para manipular la percepción pública, justificar acciones o evitar responsabilidades. Se caracteriza por la inconsistencia entre lo que se dice y lo que se hace o se piensa realmente. Incluye el uso de eufemismos, o justifica conductas para uno mismo, pero las condena en otros”. Así mismo, “la doble moral es la aplicación de un criterio diferente a dos personas o grupos en la misma situación, lo que permite mayor libertad de conducta a un sujeto que a otro. Se manifiesta como una discrepancia entre lo que se dice y lo que se hace, juzgando a los demás por un comportamiento que uno mismo tolera en sí. Es un fenómeno que perpetúa la injusticia y la desigualdad, y puede derivar en hipocresía y pérdida de confianza” (visiones generales de IA de Google).
El 15 de este mes, la defensora del Pueblo, Iris Marín, denunció que 6 menores de edad murieron en un bombardeo de las Fuerzas Militares en el Guaviare. Medicina Legal ajustó esa cifra a 7. El comandante del Ejército Luis Emilio Cardozo admite la sospecha de menores en ese campamento: “Estos grupos tienen como práctica reclutar menores de edad. Es un crimen de guerra: los están entrenando”, le dijo a El País de España. El pasado 18 de noviembre la Defensoría confirmó que iban “15 adolescentes muertos en operaciones militares recientes. Hemos recibido confirmación de que en el de Arauca al menos una menor… En el de Puerto Santander, Amazonas, murieron 4 adolescentes”. Al respecto, cuando era senador, Petro le dijo a la revista Semana: “si el Gobierno al menos tenía sospecha de que podía haber menores de edad en el sitio donde iban a bombardear, eso es un crimen de guerra, un crimen internacional, si no se juzga en Colombia, por la Corte Penal Internacional… así les pongan uniformes, los disfracen, los menores no pierden su condición civil y un Estado no puede bombardearlos… y el responsable, obviamente es el presidente”.
También, el 14 de este mes el presidente Gustavo Petro firmó el acuerdo contractual con la empresa sueca Saab para la adquisición de 17 aviones tipo Gripen, cuyo costo, informó el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, sería de $16,5 billones; ahora se conoce que cada unidad vale 250 millones de dólares, en total cerca de 4250 millones de dólares. “La compra de aviones en medio de una crisis como la que vivimos, es el máximo grado de irresponsabilidad de un gobernante. No entiendo un país que pueda aplaudir que no se usen los recursos para salvar la vida y en cambio, sí en instrumentos para bombardear niños”, escribió Petro en marzo de 2021.
Los anteriores son los últimos episodios del rosario de actuaciones de “doble discurso”, y por lo tanto de “doble moral”, de un presidente Petro que les deja a los colombianos una profunda crisis económica y las mismas penurias de desempleo estructural, arrasamiento de la producción, escasa generación de riqueza y unas miseria y pobreza que trata de paliar con pírricos auxilios cobrados con votos. Pero el principal legado del presidente Petro es su incoherencia, que no es otra cosa que su doble moral derivada de su doble discurso, patentizada en otros temas como: reformas tributarias, sometimiento a las imposiciones de Wall Street, el modelo neoliberal, las facilidades a los capitales financieros, deuda externa, Tratados de Libre Comercio, informalidad del empleo, desempleo estructural, corrupción y seguridad, entre muchos. ¡La coherencia es una virtud para los gobernantes!







