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Las cumbres de la OCS y de los BRICS son un avance en pro de un nuevo orden global

Los BRICS se reunieron en Nueva Delhi el 12 y 13 de septiembre y suman casi el 50 % de la población y el 41 % de la producción mundial. Las sanciones secundarias de Trump a Irán aceleran la desdolarización.

Putin, Modi y Xi Jinping participan en ceremonia de BRICS 2026

La guerra en Oriente Medio continúa ampliándose 

Las recientes cumbres de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Kirguistán, centro de Asia, y la de los países BRICS, celebrada unos días después en Nueva Delhi, India, fortalecen la alianza estratégica de las potencias China, Rusia e India en pro de un orden multipolar que haga contrapeso al unipolar hegemónico de Estados Unidos.  

Mientras tanto, la pugna por la hegemonía en la región del Medio Oriente tiende a profundizarse. Por una parte, las sanciones contra Irán, ahora extendidas a los países que comercian con Teherán, y la guerra entre Yemen y Arabia Saudita que corta los suministros de petróleo saudí por el mar Rojo, están profundizando la crisis energética y financiera en favor del nuevo orden global.               

Edificio con banderas y letrero de la OCS en Samarcanda
Edificio con banderas y letrero de la OCS en Samarcanda. Foto: N509FZ, Wikimedia Commons.

La Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS)

Se celebró en Biskek, Kirguistán, del 31 de agosto al 1 de septiembre pasado, conmemorando su 25º aniversario. Participaron los principales líderes de Eurasia, entre ellos Xi Jinping (China), Vladímir Putin (Rusia), Narendra Modi (India) y Masoud Pezeshkian (Irán), entre otros jefes de Estado de los diez países miembros, todos de Eurasia. La presencia de países fuertemente sancionados por Estados Unidos y Europa como Rusia e Irán, junto a grandes economías como China e India, demuestra la consolidación de un bloque eurasiático alternativo al poder hegemónico de Occidente.

Se destaca el discurso del presidente chino Xi Jinping, quien hizo énfasis en la construcción de la seguridad y la soberanía de la región euroasiática y en la paz y el desarrollo de los países miembros. Consideró a China y al área de la OCS como prioritaria para promover la iniciativa de la Franja y la Ruta de alta calidad para el Desarrollo Global. Anunció avances para desarrollar un centro internacional de cooperación para la aplicación de la IA con otros países de la OCS y toda la tecnología requerida.

Líderes de los BRICS posan frente al Bharat Mandapam en Nueva Delhi
Líderes de los BRICS en Nueva Delhi, 12 de septiembre de 2026. Foto: Prime Minister’s Office, Wikimedia Commons.

La Cumbre de los países BRICS

Se realizó en Nueva Delhi, India, los días 12 y 13 de septiembre pasado después de 20 años de su creación. Es la reunión de cooperación económica global más importante desde la conformación de la estructura hasta hoy dominante surgida en la Conferencia de Breton Woods, en 1944, trazó los lineamientos y creó el FMI y el Banco Mundial, para consolidar el poder financiero liderado por Estados Unidos.

Los BRICS nacen, pues, como un contrapeso a ese poder norteamericano, ahora hegemónico unipolar después de la disolución de la Unión Soviética, y reúne a los países emergentes que constituyen la base del poder multipolar global. A los 5 países fundadores, los BRICS, acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica, se sumaron después otros cinco, Irán, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia, por lo que suman 10 los miembros de derecho. Arabia Saudita estuvo en la reciente Cumbre, pero sigue indeciso y no se considera miembro principal. Y hay otros 10 que son miembros asociados de los BRICS.

Los 10 miembros principales representan casi el 50% de la población y el 41 % de la producción mundial. En cambio, los países del G-7, el gran bloque dominado por Estados Unidos, con Canadá, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y Japón, representan apenas el 12% de la población y el 28% de la producción global. Así, los BRICS son el bloque de cooperación económica más grande del mundo. Tanto esta cumbre como la de la OCS condenaron las agresiones de Estados Unidos e Israel contra Irán, país asiático miembro de las dos organizaciones.

Las sanciones secundarias de Trump a Irán profundizan la desdolarización

Irán se consolida como nueva potencia euroasiática después de casi siete meses de resistencia exitosa ante la agresión de Estados Unidos e Israel. Recientemente, para reiniciar otra guerra económica contra Irán, llamada “paria económico”, al anunciar sanciones secundarias, el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Besent, acató la orden de Donald Trump de penalizar a todos los países y bancos que comercien con Teherán. Esa medida coercitiva e ilegal afecta a muchos Estados, que se verán obligados a escoger entre aceptarlas o quedar excluidos del sistema de transacciones bancarias Swift, ligado al monopolio hegemónico del dólar.

El efecto de esas sanciones contra países grandes como Rusia, India o China, en realidad poco los afecta porque se están acogiendo a los sistemas alternativos que están creando en las cumbres citadas para desprenderse del dólar. Pero países medianos o pequeños que no están integrados a la OCS ni a los BRICS, deberán salirse del redil financiero norteamericano para necesariamente acogerse a las organizaciones financieras alternativas que se están fortaleciendo. Esa situación, paradójica por lo demás, se está volviendo en contra de la guerra económica de Trump, que también fracasará, mientras se resquebraja la hegemonía del dólar.

Soldado israelí observa por una ventana rota en el sur del Líbano
Fuerzas israelíes en el sur del Líbano durante la Operación Roaring Lion. Fuente: IDF Spokesperson’s Unit, Wikimedia Commons.

Guerra entre Yemen y Arabia Saudita agudiza el conflicto en Medio Oriente  

Mientras continúan los ataques de Estados Unidos contra Irán por el control del estrecho de Ormuz, que se mantiene parcialmente cerrado, el conflicto bélico tiende a profundizar en Oriente Medio con la guerra no provocada que reinició Arabia Saudita contra Yemen el pasado 13 de julio. Ese día bombardeó la pista del aeropuerto internacional de Saná, capital de Yemen, para impedir el aterrizaje de un avión iraní que regresaba a yemeníes que habían participado en el funeral del Ayatola Jomeini, líder religioso de Irán, asesinado por Estados Unidos el 28 de febrero.

El ataque significó el rompimiento de un alto el fuego vigente desde 2022 entre Arabia Saudita y Yemen, y reinició la guerra que había comenzado hace 13 años cuando rebeldes yemeníes de Ansar Allah, llamados hutíes por Occidente, tomaron el control de la capital Saná, a finales de 2014, e hicieron huir a Adén, al sur, al gobernante apoyado por Arabia Saudita, Estados Unidos e Israel. En 2015 los saudíes iniciaron una guerra de agresión contra Yemen, apoyados por mercenarios terroristas wahabíes, en la que masacraron a la población civil con un total de 20.000 muertos y 30.000 heridos. En 2022 se logró el alto el fuego que consolidó el poder de la coalición formada por las fuerzas de resistencia yemeníes en Saná.

 En esta nueva guerra, en la que el objetivo de los yemeníes es lograr su total independencia de Arabia Saudita, están derrotando a los mercenarios dirigidos por Riad, liberando más territorios y destruyendo bases militares e infraestructuras de ARAMCO, la empresa petrolera saudí. Y han cortado su exportación de crudo por el mar Rojo al destruir el Oleoducto Este-Oeste que atraviesa la península arábiga hasta el puerto de Yanbu, así como han controlado su paso por el estrecho de Bab al-Mandeb (ver mapa).

Arabia Saudita se queda sin alternativas, porque esa era su única salida debido a las restricciones para exportarlo por el estrecho de Ormuz, y se agrava el suministro de petróleo global, que queda disminuido en un 4%. Por esa razón, el barril del petróleo se está cotizando por encima de los 100 dólares y los precios de la gasolina y especialmente del diésel y el combustible de aviación están subiendo en forma dramática.  

Arabia Saudita, debilitada por la guerra contra Irán y sin recursos por no poder exportar petróleo, ha pedido el apoyo de Estados Unidos, pero es claro que no puede proporcionársela, lo mismo que las demás monarquías del Golfo, porque las bases militares norteamericanas fueron prácticamente destruidas por Irán. También solicitó la ayuda de Paquistán y Turquía, los dos países con los que suscribió el acuerdo de defensa de La Meca, pero tampoco respondieron porque el acuerdo de defensa está pensado como resistencia a la expansión del Gran Israel y tiene objetivos diferentes a la guerra con Yemen, que lleva años y no es retroactiva.

Como conclusión, se acelera la expulsión de Estados Unidos y su influencia en la región y se ratifica el desmoronamiento del poder occidental en Medio Oriente, basado en la coacción y la guerra, para dar paso a arquitecturas de seguridad regionales, que cuentan con el respaldo del nuevo poder no militar dirigido por la cooperación económica de los países BRICS y el Sur Global.

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