En defensa de Colombia

Abelardo de la Espriella profundiza la entrega de Gorgona a Estados Unidos

La base guardacostas en Gorgona amenaza la soberanía y el ecosistema. El proyecto debe detenerse antes de que las obras avancen.

Publicaciones de Dilan Neira

Abelardo de la Espriella no ha dudado en poner el territorio colombiano al servicio de Estados Unidos. Con la doble nacionalidad de colombiano y estadounidense, el nuevo presidente autorizó operaciones militares conjuntas con EE. UU. y anunció la entrada de Colombia al Escudo de las Américas, la alianza “antidroga” de Trump con la que busca afianzar su hegemonía en la región. Mientras tanto, en la Isla Gorgona, el proyecto militar financiado por Estados Unidos sigue avanzando. La ANLA acaba de aprobar, mediante Resolución 2592 del 26 de septiembre de 2026, un plan de compensación marina que no resuelve los impactos sobre uno de los ecosistemas más valiosos del país. Aun cuando Gorgona no es un hecho consumado, con De la Espriella este plan avanza.

Abelardo de la Espriella: el presidente que entrega la soberanía

El nuevo presidente, también ha autorizado «operaciones militares conjuntas» con Estados Unidos en Colombia, con la excusa de combatir el narcoterrorismo. Así lo confirmó el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth. En su primer acto de gobierno, De la Espriella anunció que Colombia se uniría a la alianza antidroga de Trump llamada «Escudo de las Américas», convirtiéndose en el miembro número 19 de la Coalición contra los carteles de las Américas. El gobierno estadounidense le respondió con un paquete de 1.000 millones de dólares para apoyar su administración.

Mientras tanto, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) aprobó, mediante la Resolución 2592 del 26 de septiembre de 2026, un plan de compensación marina para el proyecto. Ese plan desconoce impactos graves sobre el ecosistema. La propia ANLA confirmó en una visita en mayo de 2026 que el muelle y la estación de guardacostas todavía no se han construido, y que el radar aún no ha sido instalado. Pero la acometida subsiste.

Andrés Pachón, vocero del Comité Salvemos Gorgona, ha advertido que el proyecto forma parte de una estrategia de EE. UU. para controlar el Pacífico Este Tropical. «Este proyecto implica que una potencia extranjera tenga presencia en nuestro territorio, o al menos acceso privilegiado a información sensible», ha dicho. La base guardacostas podría convertirse en un enclave militar estadounidense en el corazón del Pacífico colombiano.

Con De la Espriella, la entrega no solo continúa: se profundiza. Un presidente que ofrece el territorio colombiano a las tropas de EE. UU. no está protegiendo la soberanía. La está entregando.

¿Qué es el proyecto militar en Gorgona?

Aunque se presentó como una simple «estación de guardacostas», el proyecto es en realidad un complejo militar. Comprende una torre para radar ya construida en el Cerro La Trinidad, un radar de alta potencia, un muelle de 182 metros, alojamiento para 28 infantes de marina, cocina, comedor y un tanque de 7.000 galones de combustible.

Hace parte de un plan de Estados Unidos para controlar el «corredor marítimo» del Pacífico, que conecta Galápagos, Malpelo, Gorgona, Coiba y Coco. Es un proyecto de «seguridad hemisférica» de EE. UU. dentro de un parque nacional colombiano.

Lo que acaba de permitir Abelardo de la Espriella

El gobierno de De la Espriella continúa el proyecto. La ANLA aprobó el plan de compensación marina, pese a que la visita de seguimiento entre el 12 y el 14 de mayo de 2026 confirmó que las principales obras no se han ejecutado y que persisten obligaciones ambientales pendientes. La autoridad tuvo que reiterar requerimientos al Ministerio de Defensa por falta de información sobre impactos biofísicos, ambientales y socioeconómicos. Además, no se puede compensar lo que no se ha identificado ni dimensionado adecuadamente desde el inicio.

Sumado a esto, la Armada descartó transportar el radar en helicóptero y ahora proyecta mover los equipos a lo largo de un sendero de 2,4 kilómetros hacia el cerro La Trinidad. Eso implica intervenir el bosque húmedo tropical, hábitats sensibles, vegetación y fauna. La propia ANLA encontró sectores deteriorados. Cualquier intervención adicional debe ser evaluada con rigor, pero el gobierno de De la Espriella parece dispuesto a avanzar sin garantías.

Petro y los gobiernos anteriores: la entrega que no se detuvo

Los gobiernos de Juan Manuel Santos, Iván Duque y Gustavo Petro también cargan con la responsabilidad de haber permitido el avance de este proyecto. Petro, en particular, prometió un cambio y se presentó como ambientalista, pero mantuvo la base guardacostas, aprobó su licencia ambiental y defendió su continuidad. Sin embargo, el paso que hoy se da con Abelardo de la Espriella es más grave: un presidente que cede soberanía frente a otra nación de la cual es también ciudadano, sin disimulo ni recato alguno.

Gorgona es vida, no base militar

Gorgona es un laboratorio natural único: arrecifes coralinos, ballenas, delfines, tortugas, especies endémicas. Convertirla en punto de control militar la vuelve objetivo de ataques y afecta el turismo, la investigación y la vida marina.

Las comunidades afrodescendientes del Pacífico han dicho: «La Gorgona es nuestra vida, nuestro ombligo, la sala cuna de ballenas, delfines, peces, crustáceos y moluscos. Es nuestro sustento y nuestra soberanía alimentaria».

Gorgona es un bien inalienable

La defensa de Gorgona no es solo una causa ambientalista. Es una causa de todos los colombianos. Gorgona es Colombia. Es nuestro patrimonio natural, nuestra integridad territorial y nuestra identidad. Permitir que se convierta en un enclave militar extranjero es aceptar que nuestro territorio está en venta.

Salvemos la vida en Gorgona

Gorgona es vida. Son las ballenas yubarta que regresan cada año a parir en el Pacífico. Son los delfines moteados que surcan sus aguas. Son las tortugas golfinas que anidan en sus playas. Son los corales que sostienen uno de los ecosistemas más ricos del planeta. Es una selva húmeda, son especies únicas, es el corazón del Pacífico colombiano. Y es, también, nuestra soberanía.

Defendamos a Gorgona como defendemos la patria. No permitamos que una base guardacostas extranjera la convierta en un campo de guerra. No aceptemos que De la Espriella entregue nuestro territorio. No callemos.

Alcemos la voz. Exijamos al gobierno de Abelardo de la Espriella que detenga la entrega. Exijamos a la ANLA que no apruebe más resoluciones que ignoren los impactos ambientales. Exijamos al Congreso que se pronuncie. Movilicémonos como sociedad civil. Hagamos de Gorgona una causa nacional.

Gorgona no es un hecho consumado. Todavía podemos salvarla. Todavía podemos defenderla. Defendamos la vida. Defendamos el territorio. Defendamos la soberanía.

Gorgona es Colombia. Y Colombia no se entrega, ni se vende: se defiende.

Gorgona todavía puede salvarse. Salvemos la vida en Gorgona

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Esta es la primera columna de esta firma en La Tribuna.

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