Ricardo Roa y Gustavo Triana frente al logo de Ecopetrol

La USO tiene razón al exigir la salida del presidente de Ecopetrol

Mar 26, 2026 | Qué está pasando

Tanto Álvaro Uribe como Gustavo Petro han causado graves daños a Ecopetrol y a la industria petrolera nacional.

La Unión Sindical Obrera (USO), tiene toda la razón al exigir la renuncia de Ricardo Roa, celeridad en las investigaciones, aplicación de justicia y la reparación de los daños causados a las finanzas del Estado. Miente Petro al poner al sindicato del lado del uribismo: todos saben del apoyo económico y político que la USO le dio a su campaña.

Lo que ocurre es que el manejo clientelista y corrupto de la empresa ha alcanzado tales proporciones que, ante la amenaza a la estabilidad de Ecopetrol, la pérdida de la soberanía energética y el daño al bienestar de la población, el sindicato está obrando en consecuencia con su tradición histórica de defender los intereses nacionales y de los trabajadores.

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Una parte considerable de la opinión pública y los accionistas minoritarios también piden la renuncia del presidente de la petrolera, por el grave daño que su permanencia le causa a la imagen y a la economía de la empresa. Sin embargo, Roa se sostiene gracias al respaldo del presidente de la República y de la Junta Directiva, a quienes parece no importarles el impacto negativo que esa decisión tiene sobre Ecopetrol.

Este no es un problema reciente ni exclusivo de un solo gobierno. La ofensiva neoliberal y aperturista impuesta al país por Estados Unidos, desde el gobierno de César Gaviria, ha tenido a Ecopetrol como uno de sus objetivos permanentes. Han sido los trabajadores y amplios sectores de la sociedad quienes, con denuncias y movilizaciones, lo han impedido. Tanto Álvaro Uribe como Gustavo Petro le han causado graves daños a la estatal petrolera. El primero impuso el regreso al antinacional contrato de concesión, privatizó parte de la empresa y prorrogó los contratos de asociación de gas de La Guajira y de los yacimientos de Caño Limón.

Petro, por su parte, la ha debilitado con la irracional satanización de la industria del petróleo y el gas: no ha permitido nuevos contratos de exploración, ha retrasado la explotación de los campos gasíferos recién descubiertos en la Costa Caribe y ha empujado al país a la crítica condición de importador de crudo y gas. Esta dañina política se ha agravado con la terquedad de mantener a Ricardo Roa en la presidencia de Ecopetrol, muy a pesar de las investigaciones e imputaciones de la Fiscalía por actos de corrupción en la empresa y por violaciones a la ley en la gerencia de la campaña electoral del propio Petro.

Vale recordar que Ecopetrol no es una empresa cualquiera. Desde 1951, cuando el decreto que la creó le permitió recibir los campos petroleros de la Concesión De Mares y la Refinería de Barrancabermeja de manos de la Tropical Oil Company, se convirtió en el motor del desarrollo industrial y comercial más importante del país. Durante más de 70 años y en lucha constante contra las multinacionales y las actuaciones privatizadoras y corruptas de varios gobiernos, Ecopetrol se ha consolidado como una empresa que garantiza en buena parte la soberanía energética del país y aporta cuantiosas sumas a las finanzas del Estado, favorece la balanza comercial del país, y estimula el desarrollo económico y social a las regiones petroleras.

Toca rescatar la viabilidad de la empresa, recuperar el autoabastecimiento de crudo y gas y garantizar precios determinados por los costos nacionales de producción que beneficien a los consumidores. La USO, en ejercicio de su autonomía e independencia, reclama por la defensa de los trabajadores, la producción petrolera y la seguridad energética de la nación. Los colombianos debemos apoyar con decisión estos justos reclamos.

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